Android 7.1 llega a los Nexus 4 gracias a CyanogenMod 14.1
El Nexus 4 es uno de los mejores smartphones basados en Android que se han lanzado nunca, sobre todo por su solidez y buena relación calidad-precio que tuvo en su momento. Sin embargo también es un modelo “Antiguo” y no tiene soporte oficial desde hace un tiempo, pero gracias a CyanogenMod 14.1 ha recibido una versión adaptada de Android 7.1. De momento la build se encuentra en estado “nighty”, es decir, necesita ajustes y puede presentar errores, así que no es recomendable instalar en un terminal que vaya a usas a diario
¿Por qué se dañan las baterías de los ordenadores portátiles?
Una de las mayores preocupaciones de los usuarios de ordenadores portátiles es mantener sana la batería. Pero a veces no importa qué precauciones tengamos, las baterías parecen destinadas a morir.
Los que ya tenemos algunos años usando ordenadores portátiles ya no lo consideramos una rareza, y con el tiempo hemos aprendido a hacernos a la idea de que no importa qué tantos cuidados tengamos, eventualmente pasará. Muchos ya deben saber cómo es, de a poco vas viendo como la batería de tu laptop dura cada mes un poco menos, hasta que eventualmente no puedes pasar más de unos minutos desconectado de la fuente de poder, y por último, llegará el momento en que la batería muera del todo.
Con mi primer ordenador portátil sentí que la culpa era probablemente mía, que quizás no había tenido todos los cuidados que debí tener, pero con el tiempo, luego de varios ordenadores y muchas baterías he comprendido que hay ciertas cosas de las que no podemos escapar, y una de ellas es del hecho que eventualmente nuestra batería dejará de funcionar.
¿Pero por qué sucede todo esto? ¿Se trata de un hecho realmente imposible de evitar? Para comprender exactamente a qué se debe la muerte de nuestras baterías, y cómo podemos retrasarla todo lo posible debemos deshacernos primero de algunas legendas que se han hecho habituales.
Mitos sobre las baterías de los portátiles
Quizás el mito más extendido sobre las baterías, y uno de los que más he visto poner en práctica es que si dejamos nuestro ordenador permanentemente conectado a la fuente de alimentación esto hará que la batería se estropee. Nada más lejos de la verdad. Las baterías de iones de litio solucionaron muchos de los problemas que se encontraban en las de níquel Probablemente todos los ordenadores modernos cuentan con sistemas que bloquean la transferencia eléctrica a la batería una vez que está cargada, por lo que a penas si se usa mientras está conectada a la fuente de energía. Peor aún, lo que sí que es cierto es que las baterías tienen una cantidad de ciclos de carga limitados, y si cargas/descargas la batería cada vez que usas tu ordenador estás reduciendo los ciclos de vida de tu batería.
Otra cosa que es cierta es que por cada ciclo de carga la batería pierde capacidad. Precisamente a eso debemos que las baterías vayan perdiendo capacidad de a poco antes de llegar al ocaso de sus existencias.
Seguramente también has escuchado que interrumpir una carga, o poner a cargar la batería sin que esté totalmente descargada terminará por estropearlo. Falso, al menos parcialmente. El mito se fundamenta en el efecto memoria, una característica muy acentuada en las viejas baterías de níquel que determinaba que en efecto las baterías se perdieran calibración. Las baterías de litio a penas si se ven afectadas por este problema, y por suerte son fáciles de calibrar, con lo que se recuperan sin problemas.
Por último, todos hemos escuchado que las baterías deben ser cargadas por jornadas de 12, 24 y hasta 48 horas en su primera carga sin usar el dispositivo por primera vez. Claro, nadie tiene tiempo para eso. Es por tal que todos temen que su ansiedad por echar mano al nuevo juguete favorito reduzca la vida de la batería. De nuevo, esto es solo un mito heredado de las viejas baterías que no afecta a las de litio que pueden ser usadas recién sacar tu portátil de la caja.
¿Entonces por qué se dañan las baterías?
Como ya hemos dicho, hay un número limitado de ciclos de carga y descarga que puede resistir una batería, además de que las celdas tienen una vida útil máxima. Es por eso que no importa qué hagas, eventualmente, en algún momento entre el segundo y cuarto año de uso la batería iniciará su declive hasta quedar totalmente inservible.
De cualquier modo, si una vez llegado el momento quieres sentirte un poco menos culpable, o simplemente quieres posponer todo lo posible la llegada de ese momento, aquí te dejamos algunos consejos para extender al máximo la vida útil de tu batería.
No dejes que se descargue por debajo del 15%: Esto podría afectar negativamente las celdas reduciendo más rápidamente la capacidad de la batería.
Mantén la batería tan cargada como puedas cuando no la uses: Aunque no uses la batería la energía almacenada irá reduciéndose. Eso hará que mientras más tiempo pases sin darle uso más energía pierda, lo que además de estropear las celdas por no estar cargadas, hará que cuando la enciendas pueda estar cerca o por debajo del mentado 15% recomendado.
Evita la humedad y las temperaturas altas: Las baterías son delicados equipos electrónicos que pueden ser seriamente afectados por el calor y la humedad, por lo que siempre es recomendable mantenerlas en lugares secos y con temperaturas adecuadas.
Con tanta información dando vueltas por Internet siempre es difícil saber qué cosas son mitos y cuales son hechos comprobados. Recuerda siempre que todo está en el fundamento y en las pruebas, y claro, un poco de experiencia. Las baterías de litio no son perfectas, pero definitivamente son una gran mejora respecto a las viejas de níquel, y mientras encontramos algo mejor, siempre es bueno entenderlas y saber cómo cuidarlas adecuadamente.
Que Microsoft es una compañía muy diferente a la que conocíamos hace veinte años no es un secreto, como tampoco lo es su cambio de aires tras la llegada de Satya Nadella al puesto de CEO.
Por si queda alguna duda de se cambio y de las diferencias que Nadella marca frente a Ballmer hoy tenemos una muestra muy clara, y es que Microsoft se ha unido a la Linux Foundation como miembro Platinum.
Microsoft es el mayor colaborador en comunidades Open Source tan importante como GitHub, y con su unión a la Linux Foundation se espera el perdón definitivo de cualquier hostilidad del pasado y una mayor contribución por parte del gigante de Redmond.
ASUS ha anunciado oficialmente su nuevo portátil ROG G701VI, un equipo dirigido a jugadores con altos presupuestos que quieran disfrutar del máximo rendimiento.
Este equipo viene con tecnología NVIDIA G-SYNC, monta un GTX 1080, procesadores Core i7 Skylake, soporta hasta 64 GB de DDR4 y cuenta con un diseño único y un sistema de disipación muy eficaz.
No conocemos los precios oficiales, pero se trata de un equipo de altísimo rendimiento así que tendrá un coste elevado. Fuente: TechPowerUp.
Nuevos datos de TRENDFORCE ponen de relieve que los precios de las memorias DDR3, que ha quedado desplazada gradualmente tras el asentamiento de la DDR 4, siguen bajando.
El precio contractual de los módulos de 4 GB bajó un 10% en octubre de este mismo año, quedan en 16,75 dólares, y actualmente se encuentran en un mínimo de 16.5 dólares.
Según indica esta baja se debe a la floja demanda que atraviesa el sector de ordenadores portátiles, una tendencia que no cambiará a corto plazo. Fuente: Fudzilla
Distinciones y equivalencias de diferentes procesadores:
Una de las preguntas que más se suele hacer el usuario común tiene que ver con el procesador de su equipo y la equivalencia en rendimiento del mismo comparado con otros más actuales, algo muy importante ya que es un dato que determina en gran medida si puede ser conveniente actualizar o no.
Sin embargo dada la gran cantidad de procesadores que podemos encontrar hoy por hoy en el mercado y los diferentes conceptos que debemos tener en cuenta hacen que dar una respuesta a esa pregunta resulte realmente complicado.
Por ello hemos considerado que sería interesante hacer una guía que os pueda servir de base para determinar una equivalencia aproximada de vuestro procesador con respecto a modelos más actuales, para que sobre ella podáis determinar si realmente merecerá la pena el salto a un procesador más actual dentro de una determinada gama o si por el contrario ganaréis poco o nada con el mismo.
Antes de ponermos manos a la obra debéis tener claro que debido a la pluralidad de entornos en los que podemos medir el rendimiento de un procesador no podemos hablar de equivalencias absolutas, por lo que apostaremos por escenarios generales respaldados por resultados de varias pruebas, tanto sintéticas como reales, que sustentarán este artículo.
Conociendo las diferentes generaciones y equivalencias
Para evitar un artículo demasiado complicado o extenso nos centraremos en las gamas más actuales y simplificaremos en torno a los modelos más populares de cada una, ya que ello es suficiente para tener una idea, en lugar de diferenciar uno a uno por míseras diferencias de frecuencias de trabajo.
Core 2 Duo y Ahtlon 64 X2: son procesadores bastante antiguos que han sido ampliamente superados por todo lo que existe en el mercado. Su rendimiento en los modelos superiores, como los E8400, se asemejaría al de los Core i3 530, pero a diferencia de aquellos que pueden manejar hasta 4 hilos éstos están limitados a 2.
Core de primera generación: se identifican porque su numeración está formada por sólo tres números (por ejemplo Core i3 530, Core i5 750 y Core i7 920). Hasta los Core i5 inclusive podemos hacer una equivalencia casi directa con los Core 2 Quad Q9450 y superiores y los Phenom II X4 de AMD, mientras que en el caso de los Core i7 860 y superiores se sitúan un peldaño por encima de aquellos en aplicaciones capaces de aprovechar más de cuatro hilos. También entran en este escalón los FX (series 8000, 6000 y 4000) de primera generación basados en Bulldozer, así como los X6 de AMD.
Core de segunda generación: se identifican bajo la numeración 2000 y marcaron un salto importante a nivel de IPC, por lo que la única equivalencia clara, aunque no directa ya que hay matices de rendimiento importantes que podemos fijar es con los FX de segunda generación, basados en Piledriver (series 8300, 6300 y 4300). Así, un FX 8350 muestra un rendimiento similar a un Core i5 2500K, por poner un ejemplo concreto.
Core de tercera generación: se reconocen con la numeración 3000 y no suponen un cambio de rendimiento de importancia frene a la serie 2000, ya que suponen una reducción en el proceso de fabricación. Esto supone que todo lo que dijimos en el punto anterior sería aplicable aquí.
Core de cuarta generación: podemos identificarlos bajo la numeración 4000 y suponen un salto a nivel de rendimiento que si bien no ha sido tan acusado como el que marcó Sandy Bridge empieza a marcar distancias. En esta generación los modelos más potentes de AMD como el FX 8350 son equiparables a los Core i5 4460, aunque el alto IPC de este último se deja notar en aplicaciones que no aprovechan más de cuatro núcleos, mientras que el primero gana en multinúcleo.
Core de quinta generación: ha quedado como algo casi anecdótico por falta de apoyo de la propia Intel, pero no marcan un aumento de rendimiento frente a la cuarta generación así que lo dicho allí resulta aplicable. Se identifican con la numeración 5000.
Core de sexta generación: es lo último de Intel, reconocible por usar la numeración 6000. Marcan un aumento de rendimiento que sin ser muy grande vuelve a añadir distancia en términos de rendimiento monohilo. De nuevo lo más cercano a un Core i5 6400 sería un FX 8350 en términos de rendimiento total.
Ejemplos prácticos de actualizaciones recomendadas
Ahora que conocemos un poco mejor las diferentes generaciones vamos a poner algunos ejemplos concretos jugando con generaciones y gamas, ya que creemos que será mucho más práctico que mantener una exposición teórica de cada modelo de procesador, y de paso nos evita crear un artículo demasiado espeso y extenso.
Dichos ejemplos os servirán para tener claro qué actualización merece la pena desde vuestro procesador actual, siempre que vayáis a recurrir a aplicaciones exigentes, como juegos, por ejemplo.
1. Tengo un Core 2 Duo: saltar a un Core 2 Quad o a un Phenom II X4 marcará una diferencia visible de rendimiento, y además será económica. Si queremos ver un cambio más evidente debemos optar por los Core i3 serie 2000 o los FX 6300.
2. Tengo un Core 2 Quad o Phenom II X4 – X6: lo mínimo recomendable es un Core i5 serie 2000 o un FX 8300, ya que todo lo que esté por debajo no nos dará una mejora clara frente a lo que ya teníamos. En este sentido debéis tener claro que cambiar por ejemplo de dichos procesadores a un Core i3 2000 no es buena idea, y tampoco pasar a un FX 6300, ya que la mejora será muy pequeña en proporción al coste.
3. Tengo un Core i3 de primera generación: aplica prácticamente lo mismo que en el punto anterior.
4. Tengo un Core i5 o superior de primera generación: el cambio a un Core i5 2000 o a un FX 8300 marcará una diferencia, pero debemos optar por los modelos superiores de dichas gamas para que la actualización merezca realmente la pena.
5. Tengo un Core i5 de segunda generación o superior, o un FX 8350 o superior: no es recomendable actualizar, ya que la diferencia de rendimiento que obtendrás no compensará la inversión, salvo en casos muy concretos y puntuales.
¿Y otros procesadores como los Celeron, Pentium y Athlon?
Dado que son procesadores modestos podemos fijar una regla sencilla en el caso de CPUs Intel que no palidece en la mayoría de los casos, y es que lo ideal es un cambio de dos gamas dentro de la misma generación.
Así, si tenemos un Pentium basado en Sandy Bridge lo ideal es cambiar a un i5 también basado en Sandy Bridge. Por contra en el lado AMD si tenemos un Athlon X4 860K lo más recomendable es tirar al tope de gama, los FX 8350.
Esperamos que este artículo os haya sido de utilidad en un tema tan complicado, ya que como anticipamos es imposible ser absolutamente preciso, pero estamos seguros de que os servirá como referente.
Como siempre cualquier duda podéis dejarla en los comentarios. Fuente | muycomputer.com